Y solo disponer de esta vida para amarte, ¡ qué contradicción!
No, no me quiero conformar.
Si, ¿ será una burla del destino?
Las estrellas despertaron en mi tu amor por ti,
y quisieron llevárselo lejos, muy lejos,
allá donde los cometas sueñan con viajar eternamente.
No, continuaré resistiéndome.
El mismo deseo de morir a tu amor
es el mismo que me guía a buscarte
en los océanos, en la negrura de mis sueños,
en las noches de un silencio eterno,
desde donde te llamo, te sueño,
¡ ah olvidé!, ellas, las estrellas quisieron alejarme
tu amor, marcharon lejos, muy lejos.
Si, confundido y errante, espero un
último aliento que golpee mi afligido corazón,
y te llame: ¡ ven !.
No, no me atrevo, soy cobarde.
Entonces, enmascaro mi imagen,
disfrazo mis palabras de comedia
así no sabrás de mi dolor.
¿ Esperanza? Quizás...,
A veces, cuando cae el día observo
desde mi terraza y acompañado de mi pai-pai,
a los pájaros que me traen noticias
de otros cielos, de otros mares, de más allá donde descansan
las estrellas, y ahí a pesar de mi cansancio, mi corazón se llena
de sonrisas, pues tu presencia me envuelve,
me seduce, tu voz calma mi impaciencia,
sé que serás mía, falta poco, muy poco.
Necesito más, sé que este caluroso verano sucederá a otro,
y a otro, pero también sé que nuestro amor será eterno,
pues tu también me amas.
Sólo una vida, no, necesitaremos más de una vida para amarnos.
Decidido, si, en este verano que se termina y anuncia un
´
lánguido otoño, pediré a los cometas que se conjuren
y me traigan a mi amor, y yo les concederé su sueño:
que continúen viajando.
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