lunes, 16 de mayo de 2011

Un cometa y un pai-pai

Y solo disponer de esta vida para amarte, ¡ qué contradicción!

No, no me quiero conformar.

Si, ¿ será una burla del destino?

Las estrellas despertaron en mi tu amor por ti,

y quisieron llevárselo lejos, muy lejos,

allá donde los cometas sueñan con viajar eternamente.

No, continuaré resistiéndome.

El mismo deseo de morir a tu amor

es el mismo que me guía a buscarte

en los océanos, en la negrura de mis sueños,

en las noches de un silencio eterno,

desde donde te llamo, te sueño,

¡ ah olvidé!, ellas, las estrellas quisieron alejarme

tu amor, marcharon lejos, muy lejos.

Si, confundido y errante, espero un

último aliento que golpee mi afligido corazón,

y te llame: ¡ ven !.

No, no me atrevo, soy cobarde.

Entonces, enmascaro mi imagen,

disfrazo mis palabras de comedia

así no sabrás de mi dolor.

¿ Esperanza? Quizás...,

A veces, cuando cae el día observo

desde mi terraza y acompañado de mi pai-pai,

a los pájaros que me traen noticias

de otros cielos, de otros mares, de más allá donde descansan

las estrellas, y ahí a pesar de mi cansancio, mi corazón se llena

de sonrisas, pues tu presencia me envuelve,

me seduce, tu voz calma mi impaciencia,

sé que serás mía, falta poco, muy poco.

Necesito más, sé que este caluroso verano sucederá a otro,

y a otro, pero también sé que nuestro amor será eterno,

pues tu también me amas.

Sólo una vida, no, necesitaremos más de una vida para amarnos.

Decidido, si, en este verano que se termina y anuncia un
´
lánguido otoño, pediré a los cometas que se conjuren

y me traigan a mi amor, y yo les concederé su sueño:

que continúen viajando.

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